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  ENTREVISTA

 


Noviembre 2016
“Entre las grandes empresas hay una preferencia por el arbitraje”

Visitamos el estudio Mitrani Ojam & Ruiz Moreno Abogados para charlar con Cristian Mitrani y Soledad Vallejos Meana acerca de la actualidad del arbitraje internacional y el desafío que enfrenta la Argentina para atraer la inversión extranjera.

Mitrani Ojam & Ruiz Moreno Abogados es un estudio de práctica general orientado al área de negocios que posee una actividad intensiva en materia de derecho societario y comercial, derecho laboral, propiedad intelectual y derecho público, con una fuerte especialización en litigios. Un rasgo distintivo de la firma, es que muchos de sus miembros, han formado parte en algún momento del poder judicial, ocupando cargos de jueces y/o letrados y según relatan, rememoran con afecto, su paso por la función pública. El estudio ha sabido capitalizar bien esta experiencia en el área contenciosa de resolución de disputas, no sólo en su práctica litigiosa sino también participando en numerosos procesos arbitrales, muchos de los cuales han tenido lugar en el exterior.

En conversación con Cristian Mitrani y Soledad Vallejos, los especialistas relatan y comparten parte su experiencia en materia arbitral internacional, para luego adentrarse en la situación argentina.

S.V.: A lo largo de nuestra experiencia, hemos intervenido tanto como árbitros, como abogados de la parte actora o demandada en arbitrajes CIADI, UNCITRAL, ICC y en el Centro Empresarial. La lista es extensa pero quizás algo distintivo es que hemos participado en disputas vinculadas a tratados internacionales de inversión en arbitrajes contra países, tales como Bolivia, Venezuela e incluso Argentina.

Medyar: ¿Podrían relatarnos alguna de estas experiencias?

C.M.: Sí. Actualmente, participamos de un arbitraje contra Venezuela vinculado a expropiaciones que ocurrieron en el 2008. La verdad que es un desafío importante en tanto, dada la condición política del Estado, los abogados que representan a la República de Venezuela se ven obligados a utilizar todos los recursos procesales posibles para trabar el proceso y dilatarlo en el tiempo. No obstante, podríamos decir que tenemos suerte diversa en Venezuela ya que de los tres casos que llevamos el primero se resolvió amistosamente cuando Chávez aún vivía; ya después de su fallecimiento, con la caída del precio del petróleo, los abogados que representan a Venezuela no tuvieron más opción que elegir esta estrategia dilatoria.

Medyar: ¿Cuáles son –si es que las hay- las particularidades de participar en un arbitraje contra un Estado?

C.M.: Una de las particularidades tiene que ver con esto que acabo de mencionar. Cuando litigan empresas es muy factible que las partes tengan interés en llegar a una solución negociada. Cuando hay un Estado de por medio, en contextos económicos o políticos sensibles, esto no ocurre. El factor político es el que termina impregnando las directivas que reciben los abogados que representan al Estado. Si pensamos en la Argentina de hoy, probablemente no sostendría las mismas posturas que mantuvo en el pasado.

S.V.: También hay Estados que sorprenden. Se me viene a la mente el caso de Bolivia. Hace un tiempo iniciamos un arbitraje contra ese país, estando ya en el gobierno Evo Morales, pensando que íbamos a llegar hasta el final y en las tratativas, una vez presentada la solicitud de arbitraje, nos comunicaron que deseaban arreglar. Esto realmente nos sorprendió ya que no es habitual una vez iniciado el arbitraje porque generalmente los Estados intentan conciliar antes de llegar a esta instancia.

C.M.: Agregando a lo que comenta Soledad, este caso sería comparable al primer arbitraje que llevamos en Venezuela con el gobierno de Chávez, donde hay un poder ejecutivo con mucha fuerza y recursos que hacen posible una solución negociada, más allá del signo político de turno.

Medyar: Si miramos las estadísticas locales e internacionales, es fácil comprobar que el arbitraje ha crecido mucho en los últimos años. ¿A qué factores atribuirían este fenómeno?

C.M.: Creo que la prevalencia del arbitraje depende mayormente del grado de confianza que los profesionales tienen en el sistema judicial estatal. Si bien esta herramienta prima a nivel internacional, a nivel local el arbitraje está muy difundido en algunos lugares como Estados Unidos, pero no creo que sea el canal de resolución de disputas predominante. En países donde existe un sistema judicial confiable, relativamente rápido y no tan costoso, el arbitraje suele tener un rol secundario.

Medyar: ¿Cómo analizan el panorama del arbitraje a nivel local?

C.M.: Creo que entre las grandes empresas, en Argentina, hay una preferencia por el arbitraje, especialmente por la expectativa de una duración menor y simplicidad procesal, a lo que cabe añadir la posibilidad de evitar el costo absurdo que implica la tasa de justicia. Y ello en un contexto en que la Justicia argentina sobresale en la calidad de sus decisiones en comparación con la del resto de los países de América Latina.

Medyar: Muchos expertos hacen hincapié en la necesidad de una Ley Federal de Arbitraje. ¿Cuál es su opinión al respecto?

S.V.: Sí, creo que sería muy favorable y, de hecho, es un tema que está en agenda legislativa y está discutiéndose ahora.

C.M.: La ley debería ofrecer todas aquellas cosas que funcionan como incentivo para el arbitraje y nos convierten en una plaza interesante. Londres, por ejemplo, es un centro arbitral internacional muy importante y esto se logró a partir del año 1986 producto de una ley que fue diseñada paral hacer del arbitraje un “negocio” más de la ciudad.

Medyar: Muchos se desalentaron con la reciente reforma del Código Civil y Comercial de la Nación…

S.V.: Realmente esta reforma fue muy poco feliz en cuanto a los alcances de la revisión de los laudos y no dio ninguna claridad respecto a cuál sería la injerencia de la justicia en la revisión de los laudos. De todos modos, creo que la jurisprudencia ya ha comenzado a pronunciarse en el sentido de que el Código Civil no habilita a los jueces a revisar la justicia o injusticia de los laudos. Además, entiendo que una interpretación razonable de la norma no permitiría atribuir al poder judicial una revisión de ese tipo.

Medyar: Su estudio asesora a grandes empresas nacionales e internacionales. ¿Cuál es la mirada que estas compañías están teniendo de nuestro país hoy? ¿Creen que existen condiciones favorables para la inversión?

C.M.: Yo creo que hay un optimismo bastante generalizado respecto al país, ayudado por un cierto pesimismo en otros países: Europa con problemas muy significativos en lo monetario y en relación a la integración de la Unión Europea y Estados Unidos que atraviesa un proceso político inusitado e incierto. Ahora bien, la historia de la Argentina no contribuye mucho a una reacción instantánea positiva en el ánimo de los inversores. Creo que la mayoría de ellos se preguntan si esta actitud favorable a la inversión que está teniendo el país va a ser duradera o no. Con lo cual, es posible que algunos estén esperando a las elecciones del año que viene para entender el grado de continuidad que pudieran tener las medidas positivas que está tomando el Gobierno. De esta forma, entiendo que no vamos a ver un fenómeno de inversión masiva extranjera en lo que queda de este año y principios del año que viene. Lo que sí se van a ver es una creciente actividad en materia de infraestructura impulsada por el gobierno.

Si analizamos la actividad de la mayoría de los estudios jurídicos, pensamos que ha ido creciendo progresivamente en los últimos meses con empresas que vienen del exteriora interesadas en activos argentinos a buenos precios. Podríamos decir que se está viendo una llegada, más bien cautelosa, de la inversión proveniente del exterior y también de algunas empresas argentinas que comenzaron a implementar algunos proyectos que tenían en cartera hace tiempo. Al margen, da la sensación que una parte sustancial de la inversión va a tener que venir del sector público, en infraestructura. Actualmente, hay un proyecto muy ambicioso de fomento de la actividad público-privada que busca imitar lo que ha hecho Perú en esta materia y que podría resultar muy positiva en este sentido.

Medyar: ¿Creen que uno de los desafíos del país está relacionado con poder generar un marco legal de seguridad jurídica para la inversión?

C.M.: Creo que los argentinos deberíamos entender que -en un punto- la Argentina “compite” por la inversión extranjera con otros países de la región. En este sentido, aproximarse, cuanto menos, a los que ofrecen otros puede ser una condición esencial para el bien y futuro del país.